Archivado en: Reflexiones de pecho | Etiquetas: Casa Grande, CONEA, diferente, números
Hace unos días, apropósito de la mala calificación que obtuviera la Universidad Casa Grande en el informe del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación (CONEA), Marcia Gilbert argumentaba que aquella evaluación había sido “concebida bajo parámetros muy tradicionales que descuidaban los aspectos cualitativos” que tanta importancia tienen en universidades como la que ella preside.
Para quienes no lo sepan, la Universidad Casa Grande se ha caracterizado siempre por sus métodos de enseñanza pocos convencionales entre los que destaca el famoso Aprender Haciendo (o como yo lo llamo, Aprender Reprobando). Están además otras instancias novedosas como los Puertos y los Casos que, en mi opinión, hacen tremendamente más efectivo y lúdico el proceso de aprendizaje. Ojo, creo que hay mucho que corregir y espero que todo esto sirva para terminar de poner, literalmente, la casa en orden. Pero el tema es que no me sorprendería en lo absoluto que el CONEA no haya sabido en qué casilleros evaluar todas esas bondades “diferentes”.
Mientras escuchaba a Marcia, no pude evitar sentirme identificado y pensar en el precio que tiene ser diferente.
Y es que esta sociedad es así, objetiva, numérica, cuadrada. Como una tabla de Excel. ¿Por qué? Porque es más fácil. Porque considerar aspectos cualitativos exige procesos mentales complejos. Y a la gente no le gusta pensar.
Porque decir “si faltaste al 30% de las clases, no puedes pasar la materia” es más fácil que averiguar por qué razón tienes las notas más altas del curso.
Porque decir “si no estas en la oficina 40 horas semanales no puedo subirte más el sueldo” es más fácil que calcular cuánto valen todos los premios que has ganado para la agencia.
¿Llegará el día en el que las palabras cuenten más que los números? Yo creo que no y que estamos condenados de por vida a tener que regatearle a la sociedad para que -parafraseando a Sabina- ser diferentes no nos salga tan caro.
2 comentarios so far
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Cuanta razón tenés! Me paso dias y dias peleando con mi vieja por cosas que le planteo desde mi lado publicista y su única respuesta frente a todo lo que digo es: estás loco, lo diga enserio o no, sé que no entiende a lo que voy.
Comentario por Seba 26 enero 2010 @ 21:28La sociedad no tiene ganas de cambiar, vivimos en un mundo en el cual a la GRAN mayoria le encanta estar tirado en una oficina haciendo nada, solo levantando un telefono, son muy conformistas. Me encantaria que esto cambie algun dia, pero no creo que eso pase.
Buena onda! y sigamos creando.
va a llegar…al menos que te des pro vencido, cambies y te transformes en un dígito más…vamos a ponerle webos y corazón ramírez!
Comentario por alvaro 27 noviembre 2009 @ 09:21