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El departamento 104 del condominio Villa Verde en la Av. Inofuentes, donde vivo, solía ser un lugar sigiloso. Salvo algún cuchicheo intermitente en el pasillo o el ronroneo de la lluvia sobre un tejado vecino, siempre era silencio.
Desde hace una semana, sin embargo, entre la alfombra y el techo hay fiesta a toda hora. Hay conciertos en vivo, comediantes, ladrones, amigos, ofertas, citas a ciegas, boxeadores, esquimales, platos fuertes, amoríos, pasarelas de Milán, hombres lobo, risa y lágrimas de cocodrilo. Hay explosiones de coches, policías, niños haciendo magia y funerales con lluvia.
Hay amores imposibles, doctores, escasez de gasolina, mafiosos, accidentes, presidentes, besos sin lengua, despedidas, carreras de fórmula uno, perfumes, dictadores, submarinos rusos y malas noticias. Hay rubias tontas, nuevos ricos y viejos verdes. Falsos profetas del tiempo, hinchas, canciones de moda, aplausos, mascotas y superhéroes.
En el departamento 104 del condominio Villa Verde en la Av. Inofuentes, donde vivo, hay por fin un televisor, que hace ruido y compañía.
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Ahora si podras jugar play como se debe jajaja, felicitaciones.
Comentario por Dennisse 24 enero 2011 @ 09:42